La trampa de la cosmética digital

Mientras las empresas siguen buscando alocadamente el «trend» del momento, la IA generativa está alimentando crisis de confianza en todos los rubros. ¿Está tu directorio preparado para lo que viene?

Por Silvia Mann Directora de MannCom | Comunicación Estratégica

Existe una tendencia peligrosa en el ecosistema empresarial actual. Si uno revisa los planes de marketing y comunicación digital de la mayoría de las compañías para el próximo año, encontrará objetivos como «aumentar el alcance», «generar viralidad» o «tener presencia».

Además de ser objetivos tan generales que no especifican cómo, cuándo ni en qué porcentaje, son métricas vanidosas que funcionaban muy bien en 2023.

El problema es que el calendario ya marca 2026 y las reglas de juego cambiaron radicalmente.

En nuestro último análisis sobre el comportamiento digital del segmento «C-Level» (alta dirección) en la región, detectamos un patrón alarmante: la gran mayoría de las organizaciones sigue operando bajo la lógica de la «cosmética digital», ignorando que estamos entrando en la era del blindaje reputacional.

IA y la crisis de confianza

Este  año no se tratará de quién sale más seguido en los feeds, sino de a quién le creemos. La saturación de contenidos generados por IA y la sofisticación de los deepfakes ya rompieron el contrato de lectura básico entre marca y usuario.

Hoy, comunicar no es emitir; es vincular. Y para vincular, necesitamos que confíen en nosotros. En este nuevo escenario, hemos identificado tres «fugas» críticas que están desangrando la credibilidad de las empresas locales sin que sus directores lo noten:

  1. La fuga de autoridad: vemos marcas líderes comunicando con códigos adolescentes. Buscando la simpatía del algoritmo con «trends» de baile o audios virales, logran likes de baja calidad pero pierden el respeto de sus inversores y clientes de alto valor. Ni hablar de ventas: cero. El error más común que vemos es que delegan la gestión de sus activos digitales más valiosos a perfiles junior sin formación de negocios, confundiendo «nativos digitales» con «estrategas de comunicación». Incluso, ponen a sus empleados más jóvenes como vocero de la marca/negocio, sin un mínimo de preparación. Malas noticias: el dinero no sigue al payaso, sigue al experto. 

En política es aún más grave: vemos candidatos festejando un video viral de 1 millón de reproducciones, sin auditar que el 70% de la conversación son burlas, descrédito o militancia respondiendo agresivamente. Eso no es intención de voto; es entretenimiento gratuito para una audiencia que no te va a elegir.

  1. La fuga técnica: la mayoría de los perfiles corporativos son invisibles (o irrelevantes) para los nuevos motores de búsqueda basados en IA. Hacé la prueba: si un potencial inversor le pregunta a ChatGPT «¿quién es el mejor proveedor de [poné tu rubro] en [poné localidad]?», ¿aparece tu empresa? ¿Con qué reputación? Si la respuesta es negativa, no tenés un problema técnico, estás perdiendo ventas.. El viejo SEO cambió, ahora publicamos para que nos lean las IAs.
  2. La fuga de reacción: la crisis de reputación no avisa. Explota en tiempo real. Sin embargo, seguimos viendo directorios que tardan 48 horas en aprobar un comunicado de prensa, cuando la batalla digital se perdió en los primeros 30 minutos.

Volver a la Estrategia

La conclusión es incómoda pero necesaria: la fiesta de la viralidad gratuita y simpática se terminó. Para sobrevivir y liderar en 2026, los directivos deben dejar de pedir «community management» y empezar a exigir estrategias de comunicación.

Entonces, vas a invertir en comunicación estratégica y blindaje digital antes o después de la crisis. La diferencia entre ambos escenarios se mide en millones y en reputaciones.

Este análisis está basado en las obsrvaciones de mercado de  MannBit: Tendencias 2026, el reporte de inteligencia estratégica de MannCom.